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jueves, 18 de octubre de 2012

Educacion finlandia, periodico ABC.


Los niños finlandeses de hoy estarán el día de mañana entre los profesionales más preparados del mundo. No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.
Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios, frente a un 30% de españoles que no acaban el Bachillerato. Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa fue constatar que a los 4 y 5 años menos de la mitad de los niños finlandeses acuden a guarderías y no empiezan el colegio hasta los 7 años. Dos años después, sus puntuaciones son mejores que el resto de los países estudiados por la OCDE.
Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5º no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.
La educación gratuita desde preescolar hasta la universidad incluye las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar aunque si alguien lo pierde está obligado a pagárselo. La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa que no son excesivos. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo?
«El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines...)», explica Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. «Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela» y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio.
«En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana», añade el psicólogo escolar catalán, para quien este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental. El sistema social finlandés contribuye con numerosas ayudas oficiales a las familias, que pueden conciliar su trabajo y la atención a sus hijos.
Existe una herencia cultural luterana basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que también acompaña una climatología que empuja a encerrarse en casa, pero estos factores también están presentes en otros países vecinos, como Suecia o Dinamarca, que disfrutan de mayor nivel económico y sin embargo figuran varios puestos por debajo en PISA. «No son las variables socioeconómicas las determinantes», subraya Melgarejo.
De maestros, los mejores
La diferencia radica en la elevada calificación académica del profesorado en Finlandia, principalmente en educación primaria. «Los finlandeses consideran que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales del país», destaca el exdirector del colegio Claret de Barcelona.
Los mejores docentes se sitúan en los primeros años de enseñanza, donde se aprenden los fundamentos de todos los posteriores aprendizajes. Se considera que hacia los 7 años el alumno se encuentra en la fase más manejable y es cuando realiza algunas de las conexiones mentales fundamentales que le estructurarán toda la vida. Por eso, se considera esencial seleccionar a quien ayudará en este proceso.
Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado...). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. «Son las pruebas más duras de todo el país», asegura Melgarejo. Al proceso de selección le sigue una exigente licenciatura y periodos de prácticas.
No es de extrañar que los profesores estén muy bien considerados socialmente en Finlandia. «Es un honor nacional ser maestro de Primaria», aseguró el pasado 25 de septiembre en Madrid Jari Lavonen, director del Departamento de Formación al Profesorado de la Universidad de Helsinki.
Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resumía en una frase la importancia de este proceso: «La educación es la llave para el desarrollo de un país». Por eso el país nórdico dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. «Es una política inteligente que les está dando fruto», considera Melgarejo, sin las presiones de Corea o Japón, otros países destacados en PISA.

                                                                          Noticia publicada en el ABC, 8 oct 2012.

Ahora que tanto hablamos en nuestro pais de la educación, de los recortes, de los irracionales e interesados cambios que se hacen cada vez que cambiamos de partido político, es justo el momento de confirmar y enfatizar en lo que es verdaderamente esencial en la educación de una sociedad. Cuál es el objetivo real y no perdernos en absurdos sin sentido. Leo el periódico, escucho el telediario, y me encuentro con noticias que no me dejan indiferente, y esta es una de ellas.
Desde hace tiempo ya, voy creando mi idea de la educación perfecta. Cada vez me doy cuenta de que en este país estamos muy lejos de ella, me doy cuenta de donde están los errores que mas la perjudican y que deberíamos cambiar.
Me parece que ya es hora de sentarse y mirar hacia lugares como Finlandia y captar todo eso que les está haciendo avanzar como lo está haciendo, creo que ya es hora de sentarse y hablar serenamente sobre educación. De la educación sobre la base ética de la igual dignidad humana, esta que proclama que le educación consiste en formar a personas “libres y responsables”. Estas cualidades son las que anunció D. Francisco Giner de los Ríos, al definir la educación como la capacidad de “dirigir con sentido la propia vida”. Y de actuar en virtud de las propias reflexiones y nunca al dictado de nadie ni de nada.
Desde mi punto de vista es importante distinguir la educación de la información, la formación, la instrucción. Y no mezclar fines con medios. Disponer de ordenadores, por ejemplo, es muy positivo, pero no puede decirse que ya se consigue una buena educación cuando se proporcionan las TIC a los alumnos.
Si hay algo que tengo claro, es que la mentalidad actual acerca de esta profesión es algo que tiene que cambiar radicalmente. La mentalidad de algunos profesores y cuál es su papel en la sociedad, y la mentalidad de la sociedad en general acerca de la importancia de la educación y los profesores.


martes, 9 de octubre de 2012

Animacion a la lectura.


Animación a la lectura. 

Ley del 70. Boom de la literatura infantil. Ya no está solo la enciclopedia, ya hay libros de todos los temas por separado y especializados, y separados por edad. Cuando ya se veía que empezaba este boom encontramos a una mujer que era maestra y pedagoga que escribió mucho sobre la literatura infantil, y sobre todo sobre los niños que protagonizaban estos textos. Esta mujer era Mercedes Gómez del Manzano. Habló en su momento sobre el protagonista niño, y sobre el niño lector en la literatura infantil del siglo XX. Y ella lo que viene a decir es que un libro nos gusta mucho cuando conseguimos identificarnos con el personaje, o empatizamos con él. Y para que esto exista tiene que haber cierta cercanía emocional. Ahora parece hasta una obviedad, es cierto, para mí al menos es fundamental, o mejor dicho imprescindible, que un libro consiga acercarme y llegarme emocionalmente hablando para que me guste. Y cuanto más me llegue, cuando más me identifique, cuanto más empatice, más me gusta.
Mercedes establece como es el protagonista niño en la literatura infantil. Trata los valores que se manejan en la literatura actual, que ya no son tanto valores moralizantes, sino más bien valores éticos. Para Mercedes Gómez del Manzano los niños que aparecen tienen que tener actitudes positivas (valores), y actitudes negativas (contravalores). Como un niño real. Esto es lo que hará que los lectores niños logren esa identificación necesaria para que le guste el libro.

Lo difícil de conseguirlo.

Mucho se habla de la animación a la lectura; por todos los rincones de nuestra geografía escolar. Me interesa especialmente esto de la animación a la lectura, me parece algo complejísimo. Por lo que he leído, Mercedes Gómez del Manzano ha sido una de las pioneras en este mundo y otros le han seguido en esta tarea.
Aunque cada día me doy más cuenta de lo rezagados que andamos en este tema en nuestro país. Veo que hay mucha gente que se involucra en este tipo de proyectos, con mucha voluntad pero pocos resultados por lo que parece. Y es que con voluntad solo no basta.
Me interesa este tema y probablemente quiera meterme de lleno con esto en un futuro. Lo primero que me he preguntado entonces es que actitudes y cualidades debe de tener un animador a la lectura y la escritura para que se consiga de verdad el objetivo. Y aquí entre otras cosas creo que esta el error. Me parece que lo primero es la paciencia, que esto no es algo que se consigue de la mañana a la noche. Realmente estamos hablando de una creación de hábitos y esto requiere un proceso. También es importante la prudencia, no se puede pretender que todos los niños vayan a devorar libros. Como todo placer, el de leer es algo personal. La constancia, la confianza, la creatividad, el respeto, la  fantasía, la imaginación, el espíritu renovador y crítico, me parecen fundamentales. Es primordial la planificación, el animador huirá de la improvisación, aunque esto no significa crear un modelo tan rígido que el niño se sienta encorsetado, dirigido, adiestrado.
Me he dado cuenta de lo importancia de tres aspectos esenciales. Modestia, psicología y persuasión;
Modestia porque no es nadie el animador, no es más que un mero intermediario, un facilitador del acercamiento del lector a los diversos textos. El auténtico protagonismo lo deben tener exclusivamente el niño y la niña que caminan por el ámbito de la lectura y la escritura.
Psicología porque es fundamental que el animador conozca los rasgos psicológicos, intereses, inquietudes, preocupaciones y experiencias lectoras de los niños y jóvenes con los que trabaja, así como su contexto sociocultural.
Y por último, persuasión. el animador tiene que ser experto en manipulación de masas en su aspecto más positivo, ser especialista en seducción para lograr implicar a los distintos agentes de la educación lectora: profesores, padres, bibliotecarios, autores, etc.
Pero con lo que verdaderamente quiero terminar es con la capacidad que desde mi punto de vista es la más  imprescindible en alguien que se involucra en este proyecto, y esta es la capacidad de crear ambientes. Esto me parece la esencia de todo. Tener la capacidad de envolver a los niños en un ambiente agradable y apetecible para ellos que relacionen con algo divertido me parece lo más esencial de todo.

Los deseos ridiculos.



Los deseos ridículos.

"Erase una vez un pobre leñador que estaba harto de la vida tan penosa que llevaba y solía decir que tenía ganas de ir a reposar a los bordes del Aqueronte; porque veía que, en su profundo dolor, jamás el Cielo cruel no había querido concederle ni uno de sus deseos. Un día que se quejaba en el bosque, Júpiter, con el rayo en la mano, se le apareció; difícilmente podría pintar el miedo que sobrecogió al buen hombre. No quiero nada -exclamó, arrojándose al suelo-; no deseo nada, ni truenos ni nada. Vamos a hablar, Señor, de igual a igual. Deja de temblar -le dijo Júpiter-; vengo compadecido de tus quejas, para demostrarte que eres injusto en tus quejas. Escucha. Yo te prometo, yo que soy el dueño soberano del mundo entero, atender plenamente tus tres primeros deseos, los primeros que quieras formular sobre cualquier cosa. Mira bien lo que pueda satisfacerte, y como tu felicidad depende de tus votos, piénsalo bien antes de formular tus deseos. En diciendo estas palabras, Júpiter ascendió a los Cielos, y el leñador, muy contento, echándose el haz de leña a la espalda, emprendió el camino de regreso. Nunca le pareció la carga menos pesada. No hay que obrar a la ligera -decía trotando-. El caso es importante; hay que pedir consejo a la parienta. Cuando entró bajo el techo de la cabaña la carga de helechos, le dijo: Fanchon, hagamos un buen fuego y una buena comida; somos muy ricos. Y sólo necesitamos formular nuestros deseos. Y allí, punto por punto, le cuenta todo lo sucedido. Al oír su relato, la esposa, viva y presurosa, concibe mil proyectos en su mente; pero considerando la importancia de conducirse con prudencia, le dice a su esposo: Blas, amigo mío, para no cometer una tontería debido a nuestra impaciencia, examinemos juntos lo que nos conviene hacer en una situación así.
Dejemos para mañana nuestro primer deseo y consultemos con la almohada. Estoy de acuerdo -dice el buen Blas-. Anda, vete y trae vino añejo. Cuando volvió con él, bebió y, saboreando cómodamente, cerca del fuego, aquel dulce reposo, dijo apoyándose en el respaldo de su silla: ¡Con estas brasas tan buenas, qué bien vendría una vara de morcilla! Apenas acabó de pronunciar estas palabras, que su mujer, muy asombrada, vio una larga morcilla que, saliendo de una esquina de la chimenea, se aproximaba a ella serpenteando. Al instante lanzó un grito; pero juzgando que esta aventura tenía por causa el deseo que, por pura torpeza, había formulado el imprudente de su marido, no hubo injuria, ni pulla, ni improperio que, hecha una furia, no dijera a su pobre marido. ¡Cuando se podría obtener un Imperio, oro, perlas, rubíes, diamantes, vestidos! ¿Y no se te ocurre desear más que una morcilla? Bueno, me he equivocado -dijo-. Mi elección ha sido desacertada. He cometido una gran falta; lo haré mejor la próxima vez. Bueno, bueno -repuso ella-. Espérame sentado. ¡Se necesita ser un animal para formular ese deseo! El esposo, más de una vez, llevado de la cólera, se sintió tentado de formular un deseo mudo. Y, dicho entre nosotros, habría sido lo mejor que hubiera podido hacer. Los hombres -se decía- hemos venido al mundo a padecer. ¡Maldita sea la morcilla, plegue a Dios, maldita pécora que se te quede colgada de la nariz! Esta súplica, al instante, fue escuchada por el Cielo y, apenas el marido profirió sus palabras, la vara de morcilla se quedó pegada a su nariz. Este prodigio imprevisto irritó muchísimo a Fanchon. Fanchon era bonita, muy graciosa, y a decir verdad este adorno en su nariz no hacía buen efecto, salvo que al colgarla sobre la boca la impedía hablar tranquilamente, lo cual era una ventaja para su esposo, tan grande que en aquel feliz momento pensó no desear más.
Ya podría, -pensaba para su adentros-, después de una desgracia tan terrible, con el deseo que me queda, convertirme de una vez en Rey. Desde luego, nada iguala la grandeza soberana, pero hay que pensar qué tristeza tendría la Reina cuando, al sentarse en su trono, se viera con la nariz más larga que una vara. Voy a ver qué dice y que decida ella si prefiere convertirse en una gran Princesa y conservar esa horrible nariz o quedarse de simple leñadora con la nariz corriente, como las demás personas, tal como la tenía antes de la desgracia. Al fin, la cosa bien examinada, aun sabiendo que el poder que proporciona el cetro y la corona y que cuando se está coronada siempre se tiene la nariz bien hecha, como no existe nada que posea la fuerza de agradar, ella prefirió conservar su cofia antes que hacerse Reina y ser fea. Así, pues, el leñador no cambió de estado, no se convirtió en un potentado, no llenó su bolsa de escudos, y fue feliz de emplear el deseo que le quedaba para volver a su mujer a su primitivo estado, débil felicidad, pobre recurso. Qué cierto es que los hombres miserables, ciegos, imprudentes y variables no deben formular deseo alguno, y qué pocos hay entre ellos que sean capaces de hacer buen uso de los dones que Dios les ha concedido."




CHARLES PERRAULT. Era un ideólogo humanista. Se encargaba de cuestiones pedagógicas y moralizantes en la corte del rey sol. Rey que se creía el ombligo del mundo y pensaba que el mundo en sí, estaba ahí, solo para servirle a él.  Charles Perrault consideraba que si la situación seguía así, el reinado del rey sol iba a acabar muy mal, y así fue. Perrault ya lo vio venir, por eso su intención fue muy clara, moralizar a la corte francesa para que se controlaran tanto desde el punto de vista económico, como desde el punto de vista de la lujuria, las costumbres etc. Es decir, ya estaríamos hablando de paraliteratura. Charles recogía historias y las adaptaba con una intención moral. Perrault era un auténtico ADAPTADOR.  Todos los cuentos de Perrault están recogidos en un mismo libro. Y en todos ellos, hay una moraleja. Esto es lo que hace que todas sus historias sean PARALITERATURA, como ya hemos dicho. He leído muchos de sus cuentos, y todos me parecen muy especiales. Me parece que son perfectos para desarrollar la imaginación de los niños.

lunes, 1 de octubre de 2012

Modelos de infancia, Anabel Sáiz Ripoll.


MODELOS DE INFANCIA

por Anabel Sáiz Ripoll

Cada período histórico ha acuñado un patrón preciso de infancia, lo cual se ha manifestado en los libros destinados al consumo infantil. La articulista ofrece en las siguientes líneas un catálogo de los distintos modelos de socialización que la literatura infantil española ha reflejado a lo largo del siglo XX.

La literatura infantil parte de unas bases prefijadas por los adultos, quienes, así, se erigen en guías de los niños. De ahí que, en cada etapa histórica, se ofrezcan unos temas, estructuras y estilos determinados según lo que piensen los adultos sobre qué es un niño y cómo debe comportarse. Se trata de un círculo en el cual el adulto, que fue niño transmite al niño, que será adulto, los valores que considera necesarios para su formación y desarrollo como persona.

Es lógico que un padre se plantee la educación de su hijo y que quiera intervenir en ella de forma directa; lo menos normal es que quiera coartar su libertad y le presente ya todos los caminos trillados, escogidos y liberados de obstáculos. De hecho, muy a menudo, el adulto, mediante el ejemplo que halla en las lecturas infantiles, no sólo pretende ofrecer una imagen recta al niño de cómo debe comportarse para ser como él mismo, sino que, de paso, se evade hacia ese pasado, ese otro mundo que lo acerca más a sus orígenes, a aquel niño que él también fue; pero, y aquí está el error, la mayoría de las veces se trata sólo de un modelo anacrónico, ya superado por la propia dinámica social, que necesita una urgente revisión.

Para que el nido se identifique con la obra que consume, que lee, es preciso que ésta ofrezca experiencias similares a las que vive el niño diariamente o a las que quisiera vivir. Con demasiada frecuencia, sobre todo en las obras de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, el modelo que se ofrece al niño es, simplemente, el adulto en miniatura. Se muestra todo un mundo que el nido puede identificar fácilmente porque reproduce su propio esquema familiar: madre e hijos; maestros y amigos; niño y niñas.

Nuestro estudio se inscribe dentro de un marco mucho más amplio que nos es posible desarrollar ahora puesto que este artículo no es más que un resumen de uno de los capítulos de nuestra Tesis Doctoral, que, entre otros aspectos, pretende ofrecer un modelo textual de la literatura infantil española de este siglo a través de calas sincrónicas. En este momento nos limitaremos a sintetizar la evolución  de los modelos de socialización infantil que hemos ido aislando, por medio de distintos análisis e investigaciones, en cada una de las siguientes etapas cronológicas:


I.1875‑1902                   Prototipo: Cuentos Calleja

II.1902‑1939                  prototipo El Camarada

III. 1939‑1950                Prototipo: Antoñita fantástica

IV. 1951‑1962               Prototipo: Marcelino Pan y Vino

V. 1962‑1973                Prototipo: El Polizón del Ulises

VI. 1973‑1985               Prototipo: La ciudad que tenía de todo

Tras analizar diversos cuentecitos de Calleja, desde la perspectiva semiótica‑textual, hemos observado que el modelo de mundo que se propone en ellos es el modelo adulto. Los niños que aparecen en los cuentecitos se comportan como adultos y llevan a cabo sus mismas tareas. Por ejemplo, no aparecen los juegos en ningún momento. Los niños son únicamente buenos y caritativos y hacen caso de padres y maestros. Sus actividades cotidianas son dar limosna, limpiar la casa (las niñas), y hacer el bien.

El modelo de Calleja

El modelo de niño que propone Calleja ‑pionero indiscutible de las labores editoriales infantiles en España‑ es el de Niño ejemplar bueno con sus padres, amable con os desconocidos, estudioso, aplicado y caritativo con los pobres. Es el nido que se comporta bien, que se divierte haciendo lo que debe, y que no ocasiona ningún problema a nadie porque sólo persigue un fin: ser bueno y llegar al ciclo. Cabe añadir que esto ocurre en los cuentecitos protagonizados por niños, no en los de ambiente exótico o maravilloso, en los que el equipo de Calleja supo insuflar un aire fresco, jovial y jocoso que los niños agradecieron mucho.

Durante la preguerra la literatura infantil española vivió un momento de esplendor gracias a Elena Fortún, Antoniorrobles y Bartolozzi, el cual se frustró con la contienda civil. A la hora de estudiar esos años a través de su producción literaria hemos escogido un método de lectura que fue empleado durante mucho tiempo en escuelas y hogares. Nos referimos a El Camarada (2a parte), de José Dalmau Carles. Dejando aparte aspectos que merecerán, en su momento, mayor estudio, nos centramos directamente en el objetivo de la presente exposición. El modelo de niño que se propone aquí es el de Niño Sumiso: que acepta cualquier mandato sin ponerlo en tela de juicio, que es bueno por decreto, por imposición; que lleva en sí el embrión del instinto de culpa que ya no le abandonará mientras viva. Al niño se le ofrece un mundo dividido entre buenos y malos, entre ricos y pobres, entre honrados y perversos. Serán niños temerosos de Dios, de sus padres, de sus maestros, de sus mayores; niños con complejo de culpabilidad ante cualquier decisión que se salga, de lo corriente. Niños angustiados que tienen que responder como adultos, que tienen sus mismos deberes, pero ninguna ventaja, porque son pequeños y deben obedecer siempre. Son los demás los que dirigen su vida, su futuro. Son los demás los que canalizan su porvenir.

La posguerra fue de una extraordinaria dureza en España, y no hace falta insistir más en ello. Las gentes tuvieron que inventarse medios para sobrevivir a tanta angustia. La radio fue uno de ellos, y, precisamente a través de las ondas radiofónicas, apareció Antoñita, !a fantástica en la década de los 40, representada por su propia autora, Borita Casas. Antoñita era una niña de la clase media acomodada, a la que le pasaban cosas divertidas, siempre en el ámbito infantil. Antoñita era una niña que hacía travesuras, que observaba cl mundo, que aprendía a entender las cosas.

Antoñita ya no es la niña modelo, buena sin más, sino una niña más compleja, de carne y hueso, con aspectos positivos y negativos. Antoñita encarna el rol de Niña Traviesa, no el de niña ejemplar, no el de niña sumisa o santa. El mundo de Antoñita es un mudo real y su autora se vale de sus aventuras imaginativas para denunciar aspectos y defectos de una sociedad adulta que aún no ha aprendido a comprender a los niños.

Siguiendo en el tiempo, un libro que conoció gran éxito en España y en el extranjero fue Marcelino Pan y Vino (1952), de José Mª Sánchez Silva. En el libro, en su protagonista principal se ha operado un gran cambio. Se trata de un cuento religioso, pero Marcelino no es un niño santo de los pies a la cabeza, ni un niño ejemplar, sino que empieza a ser un niño travieso, con las reacciones típicas de un niño de su edad. El rol que encarna es el de Niño Travieso‑Ejemplar, uniendo aspectos de las dos décadas anteriores, hermanándolos. Se mantiene un delicado equilibrio entre dos polos que, en años pasados, se habían considerado, opuestos. Marcelino es un niño que, al infringir una prohibición, inicia una amistad con un ser trascendente y que; llevado por su generosidad, conseguirá su mayor deseo: ver a su madre.

La década de los 60 supuso una etapa de apertura, de optimismo que se plasmó en toda la sociedad. El modelo de niño que domina en esta etapa dista mucho del niño bondadoso, del niño sumiso, ya que nos iniciamos, paralelamente a la época, con el Niño rebelde. Lo podemos ejemplificar en El Polizón del Ulises (1965), de Ana Mª Matute. Jujú, el protagonista, empieza a ser, de forma aún vacilante, un niño rebelde que se reserva para sí una parcela de su personalidad a la que sólo él tiene acceso, que guarda su intimidad de los demás, que lleva una especie de doble vida. Jujú abre el camino de la autonomía a otros niños.

Niño independiente

Y, por último, a finales de los años setenta y en la década de los ochenta, el cambio operado en la sociedad aparece también en la literatura infantil. El modelo de niño que se obtiene ahora, que se adapta bien al paso de los tiempos es el de Niño Independiente, que tiene capacidad suficiente para hacerse oír entre los demás, que lo exige. Es el niño que también quiere participar de su proceso formador. El Prototipo que liemos estudiado aparece en La ciudad que tenía de todo (1984), de Alfredo Gómez Cerdá.

Aquí los niños son los únicos que reaccionan frente a una masa social alienada, son los únicos que advierten que los derechos del hombre están en peligro.

En definitiva, y aunque el campo no está cerrado, a grandes trazos, ésta sería la evolución social del modelo de niño durante el siglo xx en España. Nos hemos basado en libros importantes, muy leídos en sus épocas para ejemplificar cl tipo de niño dominante, aunque atrás quedan otras muchas lecturas que nos han servido de soporte para confirmar nuestras afirmaciones.

Desde principios de siglo hasta ahora, el cambio ha sido radical y drástico. Desde el buen niño, incapaz de hacer nada por sí solo, hasta el niño autónomo, con voz suficiente, con derechos fundamentales, pasando por toda una gama de nulos sumisos, santos, traviesos, rebeldes y tolerantes.

La conclusión a la que fácilmente se llega es que la literatura infantil, como cualquier otro tipo de manifestación artística o cultural, ha ido paralela a la sociedad y que, por lo tanto, ha mostrado cualquier cambio, lo ha plasmado con absoluta certeza. De ahí que un sistema social cerrado y represivo tenga por modelo al niño sumiso y que, a medida que se va modernizando la sociedad, tenga cabida ya el niño travieso y, con la consolidación de la democracia, el niño independiente. No obstante, no conviene simplificar demasiado los esquemas, ya que no sólo es la sociedad la causante de estos modelos o, al menos, de su permanencia. Nos movemos en un círculo entre sociedad y literatura, ya que existe la retroalimentación que no debemos olvidar. Es decir, la literatura refleja la sociedad del momento y eso es importante, desde luego; pero también actúa como sistema modelizante; esto es, ofrece modelos, tipos que el niño puede imitar, con lo cual el sistema social se robustece y se perpetúa. La literatura infantil, pues, refleja el mundo; pero también lo modela.


REFLEXIÓN PERSONAL.

Lo que es evidente es que la literatura infantil, al igual que cualquier otra manifestación artística ha ido reflejando a lo largo de su historia; el ambiente, la situación y el contexto en el que se ha ido encontrando. Y a través de ella, a través de esta literatura  se pueden distinguir, con total claridad, los cambios y evolución que sufre el pensamiento social en cada etapa histórica. Y esto es precioso, es la realidad de una etapa histórica disfrazada de esta literatura infantil, destinada al mero disfrute y entretenimiento del lector.

Hay dos cosas importantes; por un lado, el hecho tan claro que acabamos de comentar acerca de cómo estos textos plasman, sin intención de hacerlo, el momento social en el que se encuentran. Y por otro lado, la función tan evidente de crear niños de una determinada manera, con unas determinadas características, expectativas, intereses etc. Esto me impresiona, porque aquí si veo la intención de muchos textos de crear al niño perfecto que se esperaba en dicha etapa histórica. Es interesante ver como algo que parece y que realmente se hace con una intención meramente artística, para entretener y hacer disfrutar a los niños pueda suponer tantas otras cosas esenciales que repercutan en la formación de una sociedad.

Es interesante el recorrido histórico que hace Anabel Sáiz Ripoll de la literatura infantil, en el se ven muy claros los cambios que sufre la sociedad a lo largo de la historia con respecto a su pensamiento acerca del niño modelo que se tiene.